
¿DEBATES POST ELECTORALES?
En Lliçà d’Amunt existe una plataforma ciudadana, es decir, un colectivo de personas que se han definido como entidad colectiva “ajurídica”, mediante la recogida de firmas de personas que se han adherido a sus principios, que se denomina PILLU.
Esta plataforma se activó después de las pasadas elecciones municipales, con el objetivo formalmente declarado de “garantir que les decisions que prengui qualsevol govern municipal es facin amb la major transparencia i que es garanteixin els mecanismes de participació real de tots els ciutadans”.
Solo esta declaración de principios, en el fondo indiscutibles, ya apunta en cuanto al procedimiento o a las formas algún problema, que con el tiempo ha salido a la luz pública.
El problema es que la transparencia de las decisiones de cualquier gobierno municipal no depende de la existencia de plataformas ciudadanas, es la que la ley marca. Y la participación ciudadana tiene sus cauces igualmente legales.
Ya solo el hecho de crear una plataforma ciudadana con estos objetivos revela que el trasfondo es puramente político, (aunque en la declaración inicial de los principios de la misma se afirme su carácter “apolítico”). Es aquello de “dime de lo que presumes”.
Después, con el desarrollo de las actuaciones de dicha plataforma, se va viendo como se configura como un movimiento municipal “antisistema”, mediante la convocatoria de actos con pancartas sin autorización municipal, colgadas con nocturnidad y en lugares fuera de los establecidos en las ordenanzas locales. Y con textos propios del más típico “agit-prop”, no pidiendo nada de lo que inicialmente se definía como principios inspiradores de la plataforma: la transparencia y la participación ciudadana, sino directamente ejecutando sentencias políticas sobre miembros del equipo de gobierno.
Es innecesario entrar en datos más concretos relativos a los miembros que lideran esta plataforma, tales como su adscripción política o su historial en la vida municipal, pues en buena lógica se intuyen.
Lo que me interesa con esta exposición de antecedentes, además de denunciar que cuando un movimiento ciudadano de este tipo surge es por que se ha fracasado al escrutar los caminos de la legalidad.
Y concretamente, me interesa aún más puntualizar que no es cierto que un servidor rehuyese ser sometido a esa especie de “tercer grado” al que la Plataforma PILLU pretende someter al actual equipo de gobierno mediante una reunión asamblearia abierta a todo tipo de preguntas y afirmaciones, por no decir descalificaciones y faltas de respeto institucional. Primero, no he sido formalmente invitado a ningún debate sobre ningún tema concreto, y segundo, en el supuesto de que fuese invitado, no tengo por que someterme al examen de unos cuantos ciudadanos que no respetan nuestro sistema democrático, que es el que decide cuáles son las reglas por las que se rige un ayuntamiento, y sus decisiones de gobierno.
El debate sobre si debería ser por ley que gobernase la lista más votada, aún en minoría, no es nuevo, pero no tiene nada que ver con la falta de transparencia ni de participación ciudadana.
Josep Santiago Ariza
Article del 1er Tinent Alcalde aparegut a la "Revista del Vallès".
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